23/12/2022

Estados Unidos y Europa: política monetaria restrictiva en el 2023

23 de diciembre | Research Coyuntura Internacional 23/12/2022

FED subió 50 pbs y acentuó discurso de política monetaria dura.

La inflación minorista mensual de noviembre fue -0,1%, acumulando 7,1% ia. Fue menor que el 7,7% ia registrado a octubre. Similar dinámica se dio en la versión core (sin alimentos ni energía) que registró 6% ia. 

Las ventas minoristas y la producción industrial del período operaron en territorio negativo, espejando la desaceleración económica que se traduce en desinflación.

En tanto, la FED subió la tasa de fondos en 50 pbs (13/14 dic), llevándola hasta 4,25%/4,5% anual. Dicha acción de política monetaria esperada por el mercado fue acompañada por un mensaje del presidente FED más duro.  



 

En dicho mensaje enunció que se espera mayor evidencia de desaceleración de precios en los bienes por mayor fluidez de la cadena de oferta (COVID en China) y en los servicios cuya inflación va de la mano de los salarios (+5% ia a noviembre) en un mercado laboral con bajo desempleo (3,7%) y sostenida demanda, por lo que el incremento salarial pega en la inflación del sector.    

Por ello, la Fed seguirá subiendo las tasas para desincentivar empleo y presionar a la desaceleración salarial. Así, la política monetaria seguirá restrictiva en 2023. 

En esa dirección, el mercado espera tres subas de 25 pbs el próximo año, elevándolas hasta 5,0%/5,25%. Recién en 2024 se estima que la FED las recortaría.    

Volviendo al corto plazo, en los albores de la semana anterior, la tasa de 10 años tocó un piso de 3,50% anual. Subiendo hasta la zona de 3,7% anual en esta semana. 

 


En este escenario de dureza de la FED, mayores tasas por más tiempo, el S&P 500 cayó 2% semanal hasta 16/12 tocando 3833. Recuperó levemente terreno en esta semana hasta 3880. Aun así, el mercado accionario americano operó lateralizado de octubre y hasta mediados de diciembre. 


Europa: igual que la FED: 50 pbs y discurso duro. Por la guerra sube probabilidad recesión.       

El IPC de la eurozona fue -0,1% mensual, en línea con lo esperado. En tanto la inflación fue estable en el 10% ia a noviembre. 

Tras haberse mantenido fuerte en el primer semestre, la economía de la Unión Europea entró en el invierno en un marco de mayor exposición a la dependencia energética. 

La misma vía inflación y precios del petróleo afectan el poder adquisitivo del consumidor, reduciendo a la par la actividad.  

Por ende, llevan a que las perspectivas de crecimiento, tras 4,5% de mejora del PBI en el 2022, baje al 1% en el 2023 (un punto menor a las proyecciones previas). 

Por ello, el BCE, en la reunión del 11/12 elevó la tasa hasta 2,5% anual, incrementándola 50 pbs, menos que lo esperado de 75 pbs.   

Por ello, el Bund alemán a 10 años rebotó desde un piso de corto plazo del 1,9% anual hasta 2,30% anual, al incorporar un discurso agresivo del BCE, en sintonía con la FED. 

Así, el mercado descuenta que la seguirá subiendo hasta 3,25% anual antes de darse alguna chance de pausa. 

Con este entorno, el euro testeó USD 1,08, retornando a la zona de USD 1,06. 

En similar dirección, las acciones europeas cayeron 3% hasta los 3800 puntos la semana anterior. En la semana no levantan cabeza.   


China: restricciones COVID y caída de la actividad van de la mano.   

El Índice de Gerentes de Compras de manufacturas y servicios se situaron en 48,0 y 46,7 y menores a la marca de 50 puntos que separa crecimiento de contracción. Ambas mediciones fueron las más bajas en 7 meses. 

Consecuentemente, la producción industrial de noviembre fue menor a la prevista (2,2% ia respecto al 3,5% ia). En tanto, los precios de las ventas minoristas mostraron deflación.

Así, los indicadores de corto plazo espejan las restricciones del COVID y el debilitamiento de la demanda global; por ende, un se ve un crecimiento en moderada desaceleración. 

Esta debilidad se trasladó al yuan y a las acciones con bajas semanales del 2% y acumuladas en el año del 19%.  


SÍNTESIS

Continúa el ciclo de tasas de interés crecientes (aunque a ritmos más atenuados) tanto de la FED como del BCE. Ello conlleva a una probabilidad creciente de desaceleración en Estados Unidos y a recesión en Europa. A ello, en China, por el COVID, se apagó la demanda interna y la actividad que acentúa la posibilidad de un muy magro crecimiento en el 2023. 

La combinación de los efectos retardados (suba de tasa y desaceleración de la economía) de la política monetaria sumado a la coyuntura china y la guerra ponen techo a la dinámica de la renta variable de los países desarrollados. 

Similar clima debiera extenderse en baja de commodities y hacia los países emergentes con ralentización de la demanda y actividad y en los resultados empresariales.


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