30/11/2022

Estados Unidos moderaría alza de tasa a 50 pbs; Europa la subiría nuevamente 75 pbs.

30/11/2022

FED hacia una política monetaria más atenuada

En las últimas dos semanas, la economía americana mostró más señales de desaceleración de la economía, reflejando la efectividad del accionar de la FED. 

En efecto, la inflación mayorista subió 0,2% mensual (menos a lo esperado) y acumulando 8% ia. En el desagregado del índice, los servicios cayeron por primera vez en dos años, y los bienes (sin alimentos ni energía) se desaceleraron ante una normalización de la oferta, combinado con menor demanda. En simple, más oferta y menor demanda.  

La dinámica mayorista anticiparía una favorable perspectiva para el IPC de diciembre. 

El índice PMI (indicador adelantado de actividad) de los gerentes de compra del sector servicios bajó desde 47,8 a 46,1, se esperaba que operara sin cambios. Fue la segunda contracción más pronunciada desde mayo 2020 (lockdown pandemia). 

El PMI manufacturero tuvo similar sesgo bajista. Consecuentemente se anticipa una “sólida” contracción de los próximos indicadores de actividad.

En el mismo sentido que la actividad, los permisos de construcción anunciados en noviembre cayeron por cuarto mes consecutivo.

Indicadores laborales de alta frecuencia: solicitudes iniciales al desempleo y pedidos continuos subieron, y como espejo la FED atenuaría la suba de las tasas.  

En este contexto de freno económico, la tasa de 10 años cayó desde 4,15% coincidente con el alza de la FED (2/11) de 75 pbs hacia la región de 3,8% en esta semana. 

En las últimas tres semanas se agudizó la inversión de la curva, o una expectativa de mayor recesión. Ello lleva a la FED a morigerar el ritmo de subas de la tasa de corto plazo, buscando atenuar un aterrizaje fuerte (hacia una recesión) de la economía.      



 

Esta dinámica anticipa una expectativa del mercado tendiente a la moderación en las próximas alzas de tasas de la FED. En la misma línea, los futuros de diciembre prevén alzas más suaves de 50 pbs (antes 75 pbs) y entre 2/3 subas de 25 pbs en 2023.

Así, las tasas de fin de año se ubicarían en 4.25%-4.5% y 5% - 5.25% en 2023

En el mismo sentido, las minutas de la FED de la reunión del 1 y 2 de noviembre, la curva de bonos americanos mostraron un sesgo bajista desde un año en adelante indicando expectativas de mercado de un freno de la economía hacia 2023, junto a una desaceleración de la inflación 

A la mejora de los precios de los treasury bills, el mercado accionario de acciones “clásicas” (y mayor resiliencia a la desaceleración de la economía) operaron al alza continuando su sesgo creciente iniciado en octubre. 



 

En tanto las tecnológicas, más elásticas al PBI y con procesos de restructuración (recorte de costos laborales en Amazon, Twitter, Meta, Google, HP), registraron un sesgo bajista. 

Respecto a los balances del tercer trimestre y con el 95% de las empresas que reportan, hubo resultados algo mejores a los esperados. Las ventas y ganancias mejoraron 12%, y 3,2% respecto al año previo.  

Ello implicaría que las ganancias por acción de los próximos 12 meses se aproximarían a U$D 220 y considerando un Forward Price Earning (ganancias por acciones futuras) de 18 sería consistente entre 3.800 y 4.000 puntos, o un mercado con sesgo a la lateralización. 


EUROPA: desaceleración y alta inflación: BCE subiría la tasa en diciembre (75 pbs)   

El Bund de Alemania a 10 años retrocedió desde el pico cíclico (2,41% anual) para terminar en el 2%, apalancado más en la desaceleración del crecimiento del tercer trimestre que en la inflación.  Este fue 0,2% trimestral y 2,1% interanual, dinámica dentro de lo esperado, junto a un desempleo estable del 6,6%.

En idéntico sentido a Estados Unidos, los PMI en Europa de noviembre fueron “casi” similares a los de octubre, marcando una meseta de la actividad industrial, que sería una señal anticipada de una nueva desaceleración del PBI del cuarto trimestre.

Aún con la desaceleración de la economía, la inflación de octubre (17/11) fue del 10,6% ia, y subiendo respecto del 9,9% de septiembre.        

Por ello, entendemos que el BCE seguirá siendo agresivo para moderar las expectativas. Así vendría otra alza de 75 pbs para el 15/12 (cuarta en el año) y alcanzaría 2,75%. 

Según la última minuta emanada (24/11), el BCE sugiere que, por los últimos datos económicos e inflación recibidos, no hay margen de maniobra para reducir el ritmo de los ajustes de las tasas de interés. Desde esta perspectiva, subió el euro respecto del dólar, que pasó de un piso de 0,98 hacia fines de octubre, a cotizar por encima de 1,036 a fines de noviembre. La diferencia de subas esperadas entre la FED y el BCE sostiene la apreciación del Euro.  


CHINA: otra vez COVID

Los indicadores de corto plazo muestran una economía en moderada desaceleración.

Se detectaron más de un cuarto de millón de nuevos casos de Coronavirus en las últimas tres semanas, roles que confinaban a millones de familias en sus hogares.

Asimismo, ello conlleva empresarios más pesimistas sobre las previsiones de crecimiento. El índice de confianza, con una muestra de 20 mil empresarios, cayó a su nivel más bajo desde principios de 2021. Los empresarios no creen en las promesas del gobierno en cuanto a cierres de regiones más acotados y flexibles. 


SÍNTESIS

La FED suavizará la política monetaria. El BCE, en tanto, la mantendrá; y China con un nuevo ciclo de COVID. Las políticas monetarias duras, sumadas a la coyuntura del COVID en China (y cierre de fábricas en puerta), debieran llevar a la baja las ya magras proyecciones del crecimiento mundial del 2023. La combinación de los efectos retardados (suba de tasa y posterior desaceleración de la economía) de la política monetaria, sumado a la coyuntura de un menor “empuje chino al comercio mundial”, desaceleraran la actividad y demanda global.

Además, hay que sumarle a este escenario la incertidumbre por el conflicto en Ucrania (en términos de profundidad y extensión), que impactan por el lado de oferta y demanda en commodities y acciones emergentes. 

Consecuentemente se avecina una ralentización de la demanda y cuyo impacto sobre los resultados empresariales (menor actividad y ventas) estarán en el radar de los inversores a la hora de aplicar liquidez entre renta fija (bonos) respecto de renta variable (acciones).   


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